Tema: Manzana 1
Un gran manzano se encontraba en la concurrida plaza principal.
Solían salir muchas brillantes manzanas en primavera. Tanto que parecía un árbol completamente rojo.
Pero, por algún motivo, este año no había sido así.
A pesar de que fuera un muy caluroso verano, ni siquiera las hojas habían aparecido. Aún peor, las ramas se quebraban con los ligeros vientos, y estaba en un deplorable estado.
¿La vida útil del viejo árbol estaba llegando a su fin?
Los niños que paseaban junto a sus familias y amigos por el lugar, ya no estaban tan alegres, porque no podían comer las dulces frutas mientras jugaban en el parque.
Pasó el tiempo y la apariencia del manzano, no había cambiado en lo más mínimo. Ramas quebradas, tronco rasgado, sin hojas, sin frutas. Vacío.
Había empezado a causar que el aire que se respiraba en una zona, se tornase un tanto triste.
A pesar de que los vecinos le cambiaban la tierra, y utilizaban distintos métodos para que comenzaran nuevamente a crecer las hojas, nada servía.
Los chicos del jardín, más cercano a la plaza le pidieron a las seños ir a la plaza a jugar. Y las maestras junto a las madres, un sábado se reunieron:
-¿Alguien tiene alguna idea de que podríamos hacer?- Pregunto la directora del jardín.
-Yo pensé que podríamos poner un pequeño árbol frutal en el jardín para que los chicos no se sientan mal cuando quiten este grande. – Dijo una
madre, que pertenecía a la junta vecinal.
- ¿Quitarlo? –La maestra de la sala de 3 años, estaba boquiabierta.- ¿De qué hablas?
- En enero del año pasado, los mayores de la junta armaron una propuesta para quitar el manzano de allí y poner arbustos artificiales en su lugar. –Explico la madre- Desde entonces, y, viendo que no volvió a florecer, se aprobó y será derribado la próxima semana. No pudimos frenarlo.
-NOOOO –Gritaron unos chicos que habían escuchado- ¡Queremos manzanas!
-Niños. –Hablo la directora en tono serio.- Vuelvan a casa con sus madres. Veremos qué podemos hacer.
Pero, el hecho de que el árbol iba a desaparecer era inevitable.
Una semana después, y a pesar de las quejas, ya no estaba allí.
Cuando el nuevo año escolar hubo empezado, los nuevos de 3 años, plantaron semillas que habían encontrado en el suelo del jardín, y en primavera, un pequeño y brillante manzano se hallaba en la plaza.
---------------------------------------------------------------------------------------------
Tema: Manzana 2
Tenia que entregar un trabajo el día siguiente.
Pero la inspiración no venia. Salió a la vereda a mirar la gente pasar. Nada.
Se puso cabeza abajo para que circule la sangre. Nada.
Puso música clásica, mientras se sentaba en posición de loto y repetía ohm. Nada.
Otra vez, cabeza abajo. La sangre le llego a la nariz. Se levanto rápidamente.
- Tengo que dejar de hacer eso – se dijo.
Tal vez si comía algo, la musa inspiradora se dignaría a aparecer.
Fue a la heladera. Había carne, huevos y algunas verduras.
-Nah! Muy complicado y no tengo tiempo-. Cerró la puerta. Miro hacia la mesa. Sobre el centro reposaba una canasta de frutas.
-Eso servirá.- Saco una manzana y tomo un cuchillo. Se sentó en el suelo de madera del comedor, e incrusto el cuchillo en la manzana, diagonalmente.
Lentamente fue despojándola de la cascara, mientras sus ojos se transformaban. Se juntaban en el centro, se movían rápidamente hacia los lados y las pupilas se le dilataban. El sol se escondía, dejando paso a la noche. Una genialidad estaba gestándose, naciendo y creciendo dentro de esa mente imperfecta.
Soltó el cuchillo. Observo la manzana, desnuda y brillante, fijamente.
Le dio un mordisco, se recostó de espaldas al suelo y termino de comerla, dejando solo el centro. Descanso por un par de minutos, antes de poner manos a la obra.
Se ato el pelo en un rodete. Preparo el lienzo y las pinturas. Tomo el carboncillo y se posesiono. Parecía que dibujaba con los ojos cerrados, mientras su mano derecha bailaba al compas de una música invisible.
Le toco el turno a los acrílicos. Los colores iban y venían mezclándose en la paleta, cruzando el aire y chocando con la tela. Gotas de sudor surcaban su frente, mientras su cuerpo se movia cada vez mas lento, mientras el final se acercaba. El último pincelazo acaricio la creación.
Se quedó mirándolo; torcía la cabeza hacia la izquierda, hacia la derecha.
Roció el barniz fijador. El toque final, que lo protegería de las inclemencias del tiempo.
Lo observo lentamente, inclinando la cabeza hacia la izquierda, hacia la derecha. Desde arriba y desde abajo.
Perfecto. Nunca había quedado tan conforme. Se felicito a si misma por su éxito.
La luz de la luna entraba por la ventana, iluminando el cuadro de una manzana roja, y a su alrededor escrito:
“VERDULERIA PEPE”
No hay comentarios:
Publicar un comentario