martes, 6 de octubre de 2015

Perspectiva..1

  Todos los días lo veo. Puntualmente. Cinco minutos antes de las cinco de la tarde, compra su boleto en mi taquilla. Su destino, la estación terminal.
  Nuestro encuentro solo dura unos minutos. Pero el momento queda grabado en mi memoria, y lo revivo una y otra vez, agregándole  o sacándole cosas. Idealizándolo.
  Sus ojos, su voz, sus manos. Todo se queda impreso en mí profundamente.
  No recuerdo cuando lo conocí. Solo sé que, de repente, sus ojos venían a mí , una y otra vez, despierta o en sueños.
  Con el correr de los días, verlo se volvió una necesidad. Esperar todo la noche y todo el día por ese momento.
  Todos los días me digo lo mismo: Hoy lo enfrento, le hablo, le saco cualquier tema de conversación, y a ver donde nos lleva.
  Pero al tenerlo frente a mí, me paralizo. Mis manos sudan, mi corazón se acelera, comienzo a tartamudear. Apenas puedo responderle el saludo.
  Hoy de seguro vendrá. Tengo que hablarle de una vez. ¿Y si desaparece? No, no quiero arrepentirme.


  -----------------------------------------------------------------------------------------------



Lo único bueno de mi día. Ella. Siempre solitaria en su taquilla. Paso unos minutos mirándola antes de acercarme. Sus ojos parecieran mirar el vacío. De vez, en cuando, hace  una mueca.
Cuando decido acercarme, siento que mi corazón quiere escapar de mi pecho. Me apoyo las manos en él para tratar de calmarlo. Sé que me sonrojo, pero mi piel oscura lo disimula bastante bien.
Espero paciente en la larga fila,para comprar mi pasaje. Ella mecánicamente hace su trabajo. Yo solo desearía que el tiempo se detuviera.Observarla así hasta el final.
Ella ni sospecha, que vengo a comprar mi boleto para verla a ella. No se imagina siquiera, que vivo a unas pocas cuadras de aquí.
Un día, se cruzó en mi camino y sentí una fuerte atracción. Reconocí que trabajaba en la estación por su uniforme. Busque y busque hasta que la vi en su puesto de trabajo. Sí, sé que parezco un loco acosador, pero no puedo explicar lo que me pasó. Fue una atracción fuera de lo común. Mi cuerpo no me responde ante su presencia.
Y de esto hace meses. Día tras día, saco el pasaje, solo para verla, mirarla a los ojos , rozarle los dedos, tal vez recibir una sonrisa u oír su voz.
Y, acá estoy, esperando que me atienda. Sé que tengo que hablarle, pero el momento es tan efímero que no se me ocurre un tema para movilizarla. Tal vez hoy es el día.


No hay comentarios:

Publicar un comentario